| El utilitarismo del crecimiento y las políticas de Estado en la Industria SSI |
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Por Federico Armesto En ediciones anteriores de este segmento nos hemos referido acerca del crecimiento que viene experimentando la Industria del SSI a nivel local, sobre todo en los últimos años, con motivo de la sanción del Régimen Nacional de Promoción de la Industria del Software. Hemos analizado la repercusión que ha tenido en diversos medios, especializados y no, acerca del empuje que este sector ha recibido, desde el apoyo estatal, a través de exenciones impositivas, créditos para el sector en capacitaciones, inversión, etc. La sanción de la Ley 26.692 resulta alentadora en muchos aspectos, para una industria que proyecta tasas de crecimiento sostenidas, como correlato de lo estipulado en el Plan Estratégico 2020, promovido por el Estado Nacional. Sin embargo, la demora de la Administración en su reglamentación coloca al mismo en un in pass para aquellas empresas nuevas que quieran acogerse al mismo. De este modo, el reciente informe del Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos (OPSSI), arroja un dato no menor: “el 36% de las empresas del sector, no se encuentran comprendidas en el Régimen de Promoción”. Lo cual conlleva, al día de hoy, la imposibilidad de solicitar su incorporación por los mecanismos “habituales”. La Dirección de Evaluación y Promoción Industrial, dependiente del Ministerio de Industria, ha suprimido en el mes de marzo los formularios para solicitar la incorporación al régimen. La falta de los mismos veda a las empresas de la posibilidad de comenzar la tramitación de un trámite que, en los papeles, resulta extenso. Por su parte, el informe del OPSSI revela algo más. Si bien las tasas de crecimiento son menores respecto a períodos anteriores, las mismas siguen siendo positivas. Ante un contexto de crisis internacional, de recesión y especulación de muchos mercados internacionales, la Industria de SSI sigue a paso firme. De este modo, las principales preocupaciones del sector pasan por el incremento de los costos salariales, que va de la mano con el segundo factor de falta de personal calificado. Esto se traduce en una oferta de trabajo más amplia para los RRHH y más competitiva para las empresas (sobre todo para las PyMEs). Las expectativas para el sector siguen siendo favorables. Su crecimiento se sostiene en el tiempo, pese a las adversidades y desafíos que puede ofrecer el panorama internacional, con nuevos competidores. Sin embargo, resulta esencial para el mismo seguir contando con el apoyo del sector público. Hoy día, estas desprolijidades por parte del órgano encargado de supervisar el régimen repercuten negativamente en las empresas, al nivel de generar inseguridad respecto de la persistencia del mismo, y su prorrogación. Será necesario entonces arrojar un poco de seguridad jurídica, a los fines de garantizar el desarrollo sostenido en conjunto, tanto del sector privado como del público. Porque, en definitiva, y partiendo de un concepto netamente utilitarista, estaremos más cerca de alcanzar el bien común, si el beneficio resulta extensivo a todos aquellos comprendidos en la ecuación.
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| Última actualización el Miércoles, 29 de Agosto de 2012 12:08 |
